jueves , 20 junio 2019

Colombia golea a Perú y llega sólida a la Copa América

En un partido muy luchado, la Selección se impuso 0-3 en Lima

De amistoso no tuvo nada. Lo que se vivió entre Perú y Colombia fue una minibatalla entre dos equipos que jugaron como si la Copa América ya estuviera rodando, como si tres puntos estuvieran en juego. Lo ganó Colombia, 0-3, porque lo supo luchar, y porque tuvo en Mateus Uribe al jugador-fantasma, al jugador-comodín, al volante-delantero. Mateus, que hizo dos goles, fue el conejo que sacó Queiroz de su sombrero en el examen final antes de llegar a Brasil.

A Colombia le tocó abrir la boca y mostrar que tiene colmillos afilados, que si lo torean cornea, que si lo golpean noquea. El partido fue para bravos: barrida va, patada viene, golpe a James, golpe a Muriel, gancho de derecha a Mina, agarrón, manotazo, alegato. Fue uno de esos partidos en los que la estética no estaba invitada, ni el toque ni la emoción. Los dos equipos estaban excusados: era la última oportunidad para ajustar tuercas.

Olviden los primeros 20 minutos, mucho estudio, mucha precaución, mucha patada. Fueron 20 minutos para los técnicos, no para el público. Desde el minuto 21 Colombia reaccionó, cambió la velocidad, liberó a Mateus para que fuera el hombre-sorpresa, el hombre-héroe.

Mateus no estaba en la cancha de decoración, estaba para ser el protagonista, para liberarse del medio campo y aparecer, cual espectro, en el área rival cuando nadie lo esperaba o cuando todos lo esperaban y nadie lo veía. Mientras todos luchaban y pegaban y corrían, él fraguaba sus goles. James le metió el primer centro, justo donde debería estar Falcao. En Perú pedían fuera de lugar, pero un defensor, Araújo, fue el que brindó la pelota. Acertó el juez y acertó Mateus, que de cabeza anotó el 0-1, en 23 minutos. 

Colombia jugó aplicado, sus laterales, Stefan Medina y William Tesillo, fueron limpios y eficientes, se jugaron el puesto con alma, corazón y cabeza. En la primera parte Perú no inquietó, y Colombia, ya ganador, controló. En el segundo tiempo el diseño fue otro, afuera Falcao, adentro Zapata; afuera Cuadrado, adentro Cardona; afuera Muriel, adentro Roger… 

Perú fue por el empate, pero Paolo Guerrero, su mejor hombre, no tuvo espacio, Mina y Dávinson lo anularon. Sacó un remate y encontró a Ospina. Y en ese intento de reacción estaba Perú cuando Yotún se fue expulsado por golpear a Mina, entonces fue otro partido. Colombia se hizo amo de la pelota y de los espacios. A los 64 minutos llegó el segundo gol: centro de Stefan, que amagó con la derecha y centró con la izquierda, la pelota al área, donde debería estar Zapata, pero estaba, otra vez, Mateus, cabezazo y el 0-2.

Colombia fue mutando, con más cambios, James se fue a descansar y Cardona asumió el protagonismo; Arias entró para no dejarse echar tierra de Medina y metió dos remates de gol. Perú ya ni corría ni pegaba. Entonces se juntaron Díaz con Roger, minuto 93, y Roger centró al corazón del área, donde debería estar Zapata, y sí, ahí estaba para notar el 0-3.

Colombia tenía que golear a Panamá, y lo goleó. Tenía que luchar contra Perú, y luchó y ganó y goleó. Con más certezas que dudas, la Selección llega a la Copa América, la verdadera batalla

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